5.4.05

La sexualidad femenina

La sexualidad es un concepto que tiene una complejidad enorme. La sexualidad, a diferencia del sexo, es un complejo afectivo, vital, psicológico, económico, político, social, jurídico, elaborado a partir del sexo. (*)

En las sociedades, vivimos una sexualidad interpretada y moralizada. La moral tiene una función utilitaria. Su utilidad radica en proponer un marco de comportamiento aceptado que sea previsible y que facilita el acceso a la felicidad. Una vida sin normas hace que el individuo viva en un mundo complejo, sin mapas, sin instrucciones de uso, que muchas veces rebasa la capacidad que tenemos de hacernos camino. En este sentido, "la liberación sexual ha despertado en algunos la angustia de la posibilidad".

Ahora bien, ¿las mujeres disfrutan de la sexualidad? Yo creo que sí. ¿Tienen las mujeres mayores alternativas de sexualidad? También creo que sí. ¿Existen aún morales sexuales que impiden la libre expresión de este placer y de estas alternativas? Pues también.

Personalmente creo que efectivamente el asunto madonna/whore es de implicación masculina. Si las mujeres son o vírgenes o putas ¿cómo quieres que sea tu mamá, tu hermana, tu hija, tu abuela, tu esposa? A las mujeres sí se les plantea la oportunidad de ser mujeres virtuosas (madres les llama verde) pero quienes eligen ser putas (sí las hay, ahi está Samantha de Sex and the City representando ese clan) pues se quedan permanentemente tildadas de putas. Y se requiere de una fuerza e individualidad tremendas para poder ir por la vida con esas 4 letritas socialmente tatuadas en la frente.

Creo que biológicamente el peso de la actividad sexual es mucho mayor para las mujeres que para los hombres. La consecuencia es mucho más grande. Sin ir más lejos que un embarazo, pues al hombre no es a quien le invaden su cuerpo por 9 meses y la vida entera por el resto de la vida.

Dicen que una isla con 80 personas, donde 79 fueran mujeres y sólo un hombre, potencialmente en un año podría haber duplicado (si no es que más) su población. Al revés eso no sucede, su población potencial aumenta solo en una persona (dejando a una mujer muy cansada).

Pero dejando atrás el humor de la sexualidad, si bien ya dije que las mujeres son animales capaces de placer sexual, creo que las condiciones sociales (y su impacto mental) si pueden arrebatarle esa capacidad de experimentar este placer y sustituirlo por una emoción mucho más conocida: la culpa.

De los animales nos distingue la capacidad de explorar la sexualidad sin funciones reproductivas (o sea, sin la estacionalidad de los periodos de celo), pero de los animales también nos distingue la capacidad de detener esos impulsos. El sexo debe de ser una actividad adulta y consensual que no provoque daño ni a los protagonistas ni a terceros inmediatos.

En ese contexto las mujeres disfrutan al parejo que los hombres. ¿Por qué no lo hacen? Otrapoderosa razón que te pone freno es que nadie quiere ser "la tortilla de arriba", aquella que todos tocan pero nadie quiere quedarse. Y te aseguro que más de una ha sido víctima del "vamos hacerlo, no pasa nada" tan sólo para ser rechazada después por la misma persona con la que compartiste la actividad.

Nuevamente, hombres, ¿quieren a la virgen o a la puta? Imagínate la presión de ser bombardeada con un "tu misión es casarte (bien) y tener hijitos" repetida en múltiples versiones, incluída la "¿porqué no te has casado?" después de cierta edad, aderezada con un constante "un hombre que obtiene lo que quiere contigo, ya no te querrá para casarte", "si te entregas a un hombre dejará de tomarte en serio".

Claro que no te dicen que sube la probabilidad de vivir una vida de frustración sexual y que tu marido, después de casarse con la virgen anda por ahi durmiendo con la puta.

Lo anterior no sucede en todos los casos. Pero pasa.

Claro que en esta era de mercado de consumo, ¿quién compra sin probar? Yo estoy a favor de la sexualidad previa al matrimonio si tan sólo por el hecho de que es un elemento de peso la compatibilidad sexual. En España viví con una compañera Uruguaya que dejó a lo que ella describe "el amor de su vida" porque "no se hayaron" sexualmente, al grado que mejor cambiaron de decisión de pareja de vida.

Lo anterior no sucede en todos los casos. Pero pasa.

Me falta tocar un tema, el de la masturbación. Creo que hay más mujeres que lo hacen que quienes lo confiesan. Imagínate un grupo grande, un auditorio de unas 200 personas digamos. Y que dicen "levanten la mano las mujeres que se masturban" y algunas que lo hacen, lo hacen. ¿Tienes idea cómo las van a ver? Hasta que no pase que en ese escenario tantas levanten la mano que no haya manera en que las identifiquen individualmente y sean socialmente señaladas, la cifra correcta de quienes llevan a cabo la masturbación seguirá siendo desconocida, en momentos arrebatados y con la puerta cerrada.

Asi es.

(*)Mucho de este texto fue citado o parafraseado del libro El Rompecabezas de la Sexualidad de José Antonio Marina. El resto, es mío.

2 comments:

grace said...

excelente crítica social

LiNzA said...

Muy acertado...